La tirolina, es una cuerda anclada a dos puntos mas o menos horizontalmente y tensada a modo de
puente colgante. Para desplazarse por ella es necesario utilizar un arnés, que permite mantenerse
colgado de la tirolina sin esfuerzo, unido a la cuerda por un sistema de poleas que se deslizan por
ella. Una vez colgado, y dependiendo de la pendiente de la cuerda, el participante desciende hasta
un sistema de freno dinámico que reducirá la velocidad gradualmente hasta detenerse. También existe
la posibilidad de colocar la cuerda sin pendiente, lo que se denomina un "puente tibetano".
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