La Cornisa Cantábrica, en el territorio del Principado de Asturias, acusa al límite los
extremos de su accidentada geografía. Las costas se levantan en sucesión casi ininterrumpida de
acantilados, mientras las montañas de la Cordillera alcanzan las mayores alturas. Tan imponente
presencia de relieve, siempre verde, convirtió a esta tierra en recóndito refugio de indígenas e
hispano-romanos, aquellos que habían de fundar el reino cristiano que más haría por expulsar de la
Península Ibérica a los invasores musulmanes. En Oviedo se inició un día el primer Camino de
Santiago y sus gentes crearon el original prerrománico asturiano. La modernidad descubrió el carbón
en las entrañas de sus montes, y hoy sus gentes solidarias y acogedoras atienden a quien les visita
con entrañable hospitalidad y buena mesa.