Desde el sur la Vía de la Plata avanza hacia el Cantábrico desde
las alturas del
Puerto de Pajares Por carretera, la N-630, que sigue aproximadamente en el
histórico trazado, se complementa con una moderna autovía de alta montaña, la A-66.Tras la
prolongada pendiente, ambas confluyen a las faldas de la cordillera, ya en tierra asturiana en la
localidad de Campomanes.
Estavía de comunicación romana enlazaba León con Asturias siguiendo el curso del río
Bernesga, cruzaba la cordillera y descendía por el cordal de La Carisa, que separa los concejos de
Aller y Lena.
El descenso desde Pajares llega hasta
Puente Los Fierros, que fue campamento romano de vigilancia de la ruta, y cerca
del pueblo nos encontramos, en el lugar de Las Puentes, un interesante conjunto declarado monumento
histórico-artístico, formado por la
Iglesia de San Martín, construida en el XVIII sobre otra del XI, a la que se
añaden la antigua casa rectoral y un puente de un solo arco, todos ellos recientemente recuperados.
Desde esta localidad, y siguiendo la carretera que asciende
dirección al cordal de los Llanos, llegamos a
Llanos de Somerón, "Pueblo de los Arbeyos" (guisantes en castellano), peculiares
por su sabor y color. Al otro lado de la carretera, en
Parana, tenemos la opción de realizar una curiosa visita al
Cantón de Chagüezos, una estructura castreña formada por más de 14 instalaciones
en piedra de planta circular, llamada "corras", ubicadas junto a otra mayor.
En el valle de Pajares, se encuentra el
Santuario de Bendueños, dedicado a Ntra. Sra. de la Asunción, paso obligado de
peregrinos. Junto al templo aparecen construcciones complementarias, la
Casa de la Novenas y la
Casa de la Cofradía que conserva la imagen de
Santa Bárbara, patrona de los mineros, más antigua de Asturias.
El camino prosigue hasta
Campomanes, donde el descubrimineto de lápidas nos indican su ocupación como punto
estratégico para los romanos en cuanto a vigilancia y control de este tramo de la Ruta de la Plata.
Del nombre latino "Campus Manium" (campos de las almas de los antepasados), podría derivar el
nombre de la villa. En ella, podemos visitar el
Palacio de Revillagigedo o de los
Ramírez de Jove, del siglo XVIII; y el conjunto de casonas asturianas en el lugar
donde el puente romano salva el río.
Llegamos a
Pola de Lena, en cuyo concejo queda reflejada fielmente la huella del trasiego
como paso histórico. Más de 25 castros encontrados hasta ahora y el hallazgo de la villa romana de
Vega del Ciego, en 1921, cuyo mosaico se encuentra actualmente en el Museo
Provincial de Oviedo, lo demuestran.También los restos visigóticos, los únicos de toda Asturias, y
la donación de su "Carta Puebla" que el rey Alfonso X el Sabio le concedió en 1304.
Ejemplo folklórico del cruce de culturas son los famosos
"Zamarrones de Lena", especie de danza guerrera, cuyas referncias hitóricas se
pierden en el tiempo hasta los pueblos celtas, con elementos similares a ciertos bailes de Francia,
ÇEscocia e Irlanda.
La primera referencia histórica de Lena aparece en un documento del año 905, en el que
Alfonso II cita cinco monasterios situados en el concejo, entre ellos
Santa Cristina de Lena, una de las joyas del prerrománico asturiano. Santa
Cristina preside desde una colina el paisaje de
Vega del Rey. Muy ligada a las soluciones constructivas ramirenses, se puede
situar entre los reinados de Ramiro I (842-850) y de Ordoño I(850-866). Su estructura es realmente
original en la arquitectura prerrománica asturiana, sin precedentes directos asturianos ni tampoco
visigodos. Es un monumento histórico artístico desde 1885 y, un siglo más tarde en 1985, fue
declarada por la Uneso
Patrimonio de la Humanidad.
Otras iglesias, santuarios y palacios aguardan al visitante.
La Iglesia de San Martino, en
Villallana, con vestigios románicos, tambien monumento histórico, en la que
destaca su portada meridional, del siglo XII; el barroco
Palacio de Faes, en
Carbanzo, edificado por el último tercio del siglo XVII, algo deteriorado, pero
manteniendo en pie su hermosa torre.
En Pola de Lena, podemos visitar también la casa natal del
comediógrafo Vital Aza (1851-1912), monumento histórico astístico y el
Palacio de los Marqueses de Regueral, de planta rectangular, notable jardín y
cierto estilo afrancesado en su fachada principal.
En el paisaje lenense destacan los bosques, tupidos y frondosos,
que dan a estas tierras sus característicos tonos de verde, que varían en función de la estación
del año. Y, sobre todo sus hermosas montañas:
Peña Ubiña, con sus 2.417 metros de altura; a su izquierda, Ubiña la Pequeña, El
Fariñetu, Pena Negra, conocida por el túnel del Negrón por el que ahora discurre la autovía A-66.
Ubiña la grande o "La Becerra" es la reina. Este pequeño gran macizo calcáreo
representa por altura y carácter alpino el segundo grupo de mntañas asturianas, después de los
Picos de Europa. en este paisaje podemos encontrar importantes y bellos reductos naturales como el
hayedo de Lindes-Ricabo, uno de los más grandes de Asturias.
Los colores se hacen patentes al viajero en otoño. En los puertos
de la
Cubilla y
Agüeria, con importantes grupos de acebos. Destino montañero por excelencia,
destacan alturas a 2000 metros como
Los Fontanes, Los Castillines, El Siete, Peña Rueda y EL Tapinón, perfectos para
excursiones senderistas estivales, clásicas escaladas en roca o exigentes recorridos invernales
para los más expertos.
Al salir de Pola de Lena, encontramos la carretera AS-231 que nos
dirige a
Riosa, en cuyo concejo se haya el
Puerto del Angliru, conocido en los últimos años como una de las escaladas más
exigentes de la Vuelta Ciclista a España. Las imágenes del duro ascenso, con tramos de inclinación
superiores al 15 por ciento, han recorrido medio mundo. El acceso rodado se puede realizar desde la
N-630, desviándonos a la
Vega de Riosa, y desde este último a la derecha, dirección
Grandiella. También podríamos tomar la salida a Soto de Ribera, desde la A-66.
Desde Grandiella, tras pasar el área recreativa de
Viapara, comenzamos la ascensión sin pérdida, hasta coronar. Desde aquí llegamos
también a
Ujo, donde podemos visitar la
iglesia de Santa Eulalia, declarada monumento nacional, cuyo origen data de los
siglos XII y XIII y que podría estar emparentada estilísticamente con el grupo románico de
Villaviciosa. Este edificio románico de Villaviciosa. Este edificio románico de una sola nave y
ábside semicircular, fue desplazado por las obras de electrificación de la línea ferroviaria de
Pajares, y solo se conserva del original la portada, el arco del triunfo y el ábside.
Desde Ujo, recomendamos una visita al cercano Valle de Cuna,
donde existen varios palacios dignos de mención como los
Palacios de Abajo e de Arriba o de los
Bernaldo de Miranda, en la localidad de
Cenera. El primero, una casa del siglo XVIII que sigue pautas tradicionales
huyendo del barroco; el segundo, parece datar del siglo XVI con una reforma de 1755, con capilla y
palomar. Muy cerca, e
Valdecuna, el
Palacio del Valletu o de los
Vázquez de Prada, ejemplo de la arquitectura barroca compuesto por casonas,
cuadras, lagar, palomar y panera. Al otro lado del río, en
Santullano, por la carretera AS-242, encontramos el
Palacio del Vizconde de Heredia o de Villarejo, fundado en 1587, y declarado
monumento provincial, desde el que se contempla una espléndida panorámica del valle. En
Figaredo, podemos visitar el barroco
Palacio de los Marqueses de San Esteban del Mar.
En pleno valle minero, entramos en
Mieres del Camino, capital del concejo del mismo nombre. La ciudad se extiende en
sentido longitudinal sobre el valle del Caudal, que nace aquí de la confluencia de los ríos Lena y
Aller. Según los documentos históricos de donación del siglo IX, esta ciudad no era más que un
lugar junto al río Aller y el
Santuario de San Juan, que hoy aglutina los barrios de la
Villa y la
Pasera. Las primeras noticias de Mieres como núcleo de población están fechadas en
el año 1149. Dos siglos después, a principios del siglo XIV, ya se cita como Villa.
Desde antiguo, formó parte de Pola de Lena y hasta 1836 no se
constituye en ayuntamiento y
partido judicial independiente. Ya entonces, la explotación de
minas de carbón en mayor escala y la instalación de manufacturas industriales
darían soporte a su autonomía económica.
En Mieres, llaman la atención del visitante, la
Casa Duró, de 1689, ejemplo de arquitectura urbana señorial, también conocido como
Palacio de los Álvarez Castañón y reformado en los siglos XIX y XX; asimismo, el
Palacio de Camposagrado, erigido a mediados del siglo XVII, de estilo barroco, y
remodelado en 1804, en el que se alojaron la reina Isabel I y Jovelanos.
Otros edificios singulares son el
Ayuntamiento, de 1862; la
Escuela de Capataces de Minas, hoy casa de la cultura; y el edificio del
Mercado, en cuyo alrededor se celebra mercado cada domingo. La
Plaza de San Juan, llamada popularmente del
Requejo, es un paso obligado para degustar sidra. La estatua que la preside es un
homenaje al "escanciador". Es recomendable también dar un paseo por la ruta del antiguo
ferrocarril, el poblado minero de Bustiello, las instalaciones del
Pozo Barredo y ver el
Monumento Internacional al Minero.