Desde Mieres, tanto la carretera como el ferrocarril se dirigen
hacia
El Padrún, donde se contemplan unas hermosas vistas de los
Valles del Nalón y el
Caudal y del
Monsacro, en el que se levantan las
capillas de la Magdalena y de Santiago, construidas en el siglo XIII y restauradas
en 1986.
Desde el alto descendemos hacia
Olloniego.
Aquí existe un interesante conjunto, compuesto por el puente que salvaba el río Nalón, la
torre circular y el Palacio de los Quirós, levantado en el siglo XVI; y el
Castillo d eTudela, edificado por Alfonso III y desmantelado más tarde por Juan I.
En el camenterio de la localidad se conserva el Ábside de una iglesia románica, convertida en
capilla.El ferrocarril continuaba hacia
Soto del Rey. Nudo de comunicaciones donde se enlaza con la línea férrea que se
dirige hacia
Langreo, en la cuenca minera del Nalón. Desde Soto, por
La Manjoya, se llega a
Oviedo. Por su parte, la carretera ascendía hacia
San Esteban de las Cruces, donde se encuentra el cementerio ovetense, con
interesantes panteones decimonónicos, para entrar en la capital de Principado por el popular barrio
de
San Lázaro. La Moderna autopista no sigue estas rutas y enlaza con rapidez Mieres
con Oviedo.
Oviedo, capital del Principado de Asturias, es en su mayor parte, Patrimonio de la
Humanidad. Oviedo es una ciudad comercial, con una amplia presencia universitaria. Entre sus
atractivos turísticos sobresale el casco histórico, la
Catedral y su
Cámara Santa, y el impresionante patrimonio del prerrománico asturiano.
El nacimineto de Oviedo se documenta en el año 781, cuando un grupo de monjes se establecen
en una colina llamada Oveto y erigen una basílica dedicada a San Vivcente. Dos décadas después,
fundan el
Monasterio de San Vicente, hoy sede del
Museo Arqueológico de Asturias. En esa época, el rey Fruela I fundó allí una
primera iglesia dedicada al Salvador y un palacio. Tras ál, Alfonso II el Casto erigió varias
iglesias y un palacio, defensas y un acueducto. cuando la corte se trasladó a León en el año 910,
Oviedo quedó como ciudad episcopal.
En una primera visita, nos encontramos con el monte
Naranco, situado en el entorno natural de la ciudad y desde dónde se disfruta de
hermosas vistas y desde donde se disfruta de hermosas vistas. a medio camino de la cumbre,
encontramos los dos monumentos más asombrosos del prerrománico asturiano:
Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, ambos Patrimonio de la Humanidad,
datan del siglo IX y fueron encargadas por el rey
Ramiro I.
Santa María del Naranco, obra cumbre del arte asturiano, fue en su origen
proyectada como residencia real, palacio de recreo y descanso. Su restauración se inició en 1930.
El abovedan¡miento del edificio, con la apertura de grandes ventanales, es la aportación esencial
de la
arquitectura ramirense, logro técnico que que no se conseguría en el resto de
Europa hasta dos siglos después.
San Miguel de Lillo, construida muy cerca, está también completamente abovedada y,
por primera vez en el arte asturiano, las naves no están separadoas por pilares sino por columnas.
Anterior a ellas, sobresale
San Julián de los Prados o
Santullano, levantada por
Alfonso II, verdadera obra maestra del prerrománico.
Se sabe que formaba parte de una zona residencial de Oviedo en la época medieval. Hoy se
encuentra dentro del casco urbano y ha sido restaurado. Es el mayor templo prerrománico que se
conserva en España.
De este periodo, es también
Santa María de Bendones, monumeto nacional a unos 5 kilómetros de Oviedo. Fue
destruida casi totalmente durante la guerra civil y reconstruida. Conserva restos pictóricos en el
arco de una capilla.
Del arte reománico asturiano, siglos XII y XIII, es muy
recomendable desplazarse unos pocos kilómetros fuera de la ciudad para visitar
San Esteban de Sograndio, San Martín d ePereda y San Juan de Priorio. Muy cerca de
esta última localidad, encontramos el
Balneario de Las Caldas, del siglo XVIII.
Dando la espalda al monte Naranco, se entra en Oviedo por la
calle Uría, gran arteria comercial que une la estación de ferrocarril con el centro de la ciudad y
que conduce al
Palacio Regional, sede de la Junta General de Principado, anteriormente palacete
de la diuputación. Tras él, el
Palacio de Presidencia del Gobierno autónomo.
A la derecha, y sobre una superficie de unos 60.000 metros
cuadrados, se abre el
Campo de San Francisco, con especies de árboles y plantas dignas de observación,
que hace las delicias del paseante. Frente al parque y al palacio, la
Plaza de la Escandalera, corazón de la ciudad, de las que parten las calles
Fruela y
San Francisco, por la que se accede al casco antiguo.
De esta manera, llegamos a su joya monumental; la
Catedral de Oviedo. Construida entre los siglos XV y XVI, aunque asentada en la
primitiva basílica de San Salvador del siglo IX, recoge todos los estilos, desde el prerrománico al
gótico y el barroco. Tras los muy recientes trabajos de limpieza y rehabilitación, se alza
esplendorosa y brillante en la plaza, con su tríple pórtico de nogal tallado y su torre de 80
metros de altura.
El retablo mayor, obra de
Giralte de Bruselas y
Juan de Valmaseda, se cuenta entre los tres más valiosos de España. La
Cámara Santa, erigida por Alfonso II en el siglo IX, encierra el Arca de las
Reliquias, la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Ángeles, entre otras joyas históricas. En el
siglo XVII, se abrió su girola y posteriormente se fueron levantando las capillas que la rodean,
del
Obispo Vigil, de
Santa Bárbara y del
Rey Casto.
De los siglos XVI y XVII, son la
Iglesia Convento de Santo Domingo; la
Iglesia de San Isidoro, antigua residencia del Colegio de los Jesuitas; la
Universidad Literaria, fundada por Fernando Valdés Salas; y el
Ayuntamiento, construido fuera del entorno amurallado y restaurado en el siglo XX,
con soportales de siete arcos que parten de la antigua Puerta de Cimadevilla, en su arco central.
Otras iglesias realmente notables son las de
Santa María la Real, SanPelayo y San Juan.
Un recorrido por la ciudad debe incluir la visita a los
museos de Bellas Artes y Arqueológico y una visita al
Fontán, conjunto monumental formado por la plaza porticada, el
Arco de los Zapatos, del siglo XVII, en la actualidad
Biblioteca de Asturias Perez de Ayala, y el
Palacio del Duque del Parque-Marqués de San Feliz, del siglo XVIII.
En estos dos siglos, al concentrar la actividad administrativa,
surgen en la ciudad numerosos palacios o casas señoriales, que son parte primordial de su
patrimonio monumental: la
Casa de los Llanes, el
Palacio de Camposagrado, declarado Monumento Nacional, sede de la Audiencia
Territorial; el
Palacio de Valdecárzana y Heredia donde se encuentra el Colegio de Abogados y de
la Audiencia; el
Palacio de Velarde, que alberga el
Museo de Bellas Artes de Asturias, Palacio de MAlleza o de Toreno, que en la
actualidad acoge las dependencias del Real Instituto de Estudios Asturianos.
La actividad del Oviedo actual se ve reflejada en modernos
edificios como el recientemente inaugurado
Auditorio Príncipe Felipe o el neoclásico
Teatro Campoamor, sede de numerosos eventos culturales como la entrega de los
internacionalmente conocidos
Premios Príncipe de Asturias. En la última década, se han peatonalizado numerosas
calles del núcleo histórico, lo que supone un verdadero placer para el paseante.
Desde Oviedo, la antigua Vía de la Plata salía hacia
Lugones, en el concejo de Siero, y
Lugo de Llanera, corazón de Asturias por su situación geográfica y donde se
encuentra el
Lucus Asturum, centro de enlace de las rutas romanas en Asturias con León y
Astorga. Excavaciones recientes en torno al lugar donde estuvo la iglesia románica de
Santa María, desaparecida en la guerra civil, han sacado a la luz vestigios de
época romana y medieval.
La
Plaza de Abastos es un mercado cubierto que data del primer tercio de este siglo y
ha sido costeado por los emigrantes de Llanera en Cuba, siendo sede actual de la Escuela Municipal
de Música.
De gran interés es la iglesia de
San Miguel de Villardeveyo, fundada en el siglo IX, aunque solo conserva de esa
época una pequeña ventana en un lado de la cabecera. Del siglo XII es la iglesia de
Santiago de Arlós que cuenta con una decoración escultórica de calidad. Edificios
civiles destacables son
La Torre de los Valdés, del siglo XIV, con dos torres, el patio y la capilla. Un
ejemplo típico de palacio asturiano lo podemos ver en la
Casa Palacio de Villabona, de los siglos XVII y XVIII.