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Tramo 3

La ruta continúa hacia Villabona, Serí y Veriña, donde ya se observa la gran extensión de las instalaciones industriales del concejo gijonés. A través del popular barrio de La Calzada, en la zona oeste de la ciudad, entramos en Gijón. Su nombre podría proceder de la antigua calzada romana.

Actualmente, el trayecto entre Oviedo y Gijón se realiza por la autopista A-66, que en este tramo es conocida como la <>, debido a su trazado, y que comunica las tres grandes ciudades asturianas: Oviedo, Gijón y Avilés.

Gijón, la ciudad más poblada del Principado con 275.000 habitantes, se abre al mar Cantábrico con nueve playas, tres de ellas urbanas y está rodeada por un verde entorno rural, sembrado de bosques y prados.

Fue muy probablemente una salida estratégica al mar de la Vía de la Plata, en su prolongación norte desde Astorga y León. Gijón se comunicaba con la zona central de Asturias mediante la vía que iba a Lucus Asturum (Lugo de Llanera) desde donde se aseguraba el enlace con la capital administrativa romana ubicada en Asturica Augusta; (Astorga). Esta vía terrestre, posiblemente tuvo su réplica marítima, en la que por supuesto Gijón también estaría incluida.

Gijón pudo encontrarse, por tanto, en una categoría jurídico-administrativa superior a otros asentamientos costeros. De hecho, se cree que pudo ser, a partir de la época de Flavia, una capital comarcal dentro del Conventus Asturum.

Su origen está vinculado a la Campa de Torres, con el Castro de Noega, uno de los principales poblados fortificados del norte de España, del siglo V a.c., habitado por una tribu de astures conocidos como los cilúrnigos, cuya ocupación esté relacionada posiblemente con la explotación del cobre. En el mismo castro se encuentra el Museo Arqueológico de la Campa de Torres.

Tras la conquista romana se extendió, a finales del siglo I, por el cercano litoral hasta el cerro de Santa Catalina, península característica y originaria de Gijón, cuya muralla se conserva en parte. Construida mediante un trazado irregular adaptado al terreno, fue excavada en 1982, y aún pueden verse restos de la cimentación, el alzado y la puerta principal.

La muralla de Gijó se cimentó sobre estratos de ocupación bajoimperial, como demuestran la mayoría de los materiales hallados. Este es uno de los argumentos que han permitido datar su construcción entre finales del siglo III y principios del siglo IV. Las similitudes generales encontradas en el área de Lugo, León, Astorga y Gijón, en cuanto al espesor del muro, la distancia entre torres y su forma, han llevado a pensar en la existencia de un programa regional de fortificaciones bajoimperiales.

El espesor de la muralla, de 4,6 metros, era considerable, teniendo en cuenta que en esta época solían oscilar entre 3 y 5 metros, y se mantiene constante a lo largo de todo el trazado. Las torres, uno de los atributos más característicos de las fortificaciones tardías, son semicirculares a excepción de las de las puertas que son cuadrangulares. La fortificación, encerraba un espacio de 16 hectáreas, notable dimensión para aquella época. En la actualidad el único edificio intramuros conocido son las termas.

En las termas o baños públicos de Campo Valdés, del siglo II, visitaremos el Museo de las Termas Romanas, único en la cornisa cantábrica.
Forma parte de los más importantes vestigios romanos de España y en ellas se puede descubrir la importancia del baño termal en el seno de aquella cultura, junto a diversos aspectos de su vida cotidiana.
El barrio de Cimadevilla, dentro de la península de Santa Catalina, está catalogado como conjunto histórico.
Paseando por él podemos ver algunos de los edificios más significativos de Gijón, como la Capilla de la Soledad, pequeño edificio erigido en el año 1674, reconstruido tras la guerra civil y actual sede de la Cofradía de Pescadores; y el Convento de las Agustinas Recoletas, antigua fábrica de tabacos, el edificio histórico de mayor dimensión del barrio. En la calle Recoletas está la Casona de los Ramírez de Jove, del siglo XVI.

Ya extramuros del núcleo originario, aunque muy próximos a él, son destacables dos conjuntos de edificios nobles de la segunda mitad del siglo XVII. Uno de ellos es el formado por la Torre de los Jove Hevia y la Capilla de San Lorenzo de Tierra, una torre almenada muy deteriorada por la erosión marina. El otro es el Palacio de los Jove-Huergo y la Capilla de la Trinidad, que acogen el Museo Barjola.
En Cimadevilla podemos contemplar construcciones típicas de un barrio de pescadores, así como un curioso edificio con corredor y potente alero, que constituyó la sede del antiguo Ayuntamiento. Está situado en la travesía de la Corrada y data de finales del siglo XVII. En la actualidad es sede de la Fundación Alvargonzález.

En la cercana plaza del Marqués, encontramos el Palacio de Revillagigedo o del Marqúes de San Esteban del Mar del Natahoyo, de estilo barroco. Es sede del Centro Internacional de Arte Contemporáneo. Anexa al palacio se levanta la Colegiata de San Juan Bautista.
Fue sede parroquial, posteriormente abandonada. Por sus excepcionales condiciones acústicas congrega conciertos clásicos y corales.

En el centro de la plaza, que fue construida sobre los restos de una villa romana y una fábrica de salazón, se conserva el tradicional Pozo de la Barquera, junto a cuyo brocal juraban su cargo los ediles municipales, y está la fuente con el monumento al Rey Pelayo, figura que preside el escudo de la ciudad.

En las inmediaciones, se encuentran la Torre del Reloj, del siglo XV; convertida en museo de la ciudad; el Palacio de los Álvarez Nava; el Museo Casa Natal de Jovellanos, construido entre los siglos XV y XVI; típica y noble casona-palacio asturiana, con su oratorio anejo en la Capilla de los Remedios, donde nació el ilustre gijonés. En la misma plaza de Jovellanos, se encuentra el primitivo edificio que originariamente acogió el Antiguo Instituto Asturiano de Matemáticas, Naútica y Mineralogía, fundado por Melchor Gaspar de Jovellanos en el año 1794. Hoy es un hotel, en cuyos bajos aún puede verse los restos de la antigua muralla.

Calle abajo, nos encontramos el Palacio de Valdés, de finales del siglo XVI, cuyo esquema sirvió como modelo para construcciones posteriores, y que en la actualidad ocupa el Colegio del Santo Ángel. Y en las proximidades, el Ayuntamiento, con forma de cubo de tres alturas; la Plaza Mayor, porticada por tres de sus cuatro lados, y la primitiva Pescadería Municipal, hoy edificio administrativo.

Desde este punto, podemos subir al cerro de Santa Catalina, para llegar a la cima donde está el Elogio del Horizonte, espectacular escultura en hormigón de Eduardo Chillida, símbolo de Gijón.

El recorrido por callejuelas de Cimadevilla nos lleva a calles conocidas como el Tránsito de las Ballenas y la Cuesta del Cholo, junto al puerto del Muelle de Oriente y al actual Puerto Deportivo. En el otro extremo del paseo, tenemos los Jardines de la Reina, con los que se rindió homenaje a Isabel II en su visita a Gijón, en 1858.

Los Reyes Católicos autorizaron en 1480 la construcción del puerto de Gijón, cuyas obras se prolongaron durante varios siglos.
A finales del XVIII, la ciudad se convierte en la capital marítima de Asturias y empieza su evolución como ciudad industrial y comercial.

Existen acogedoras plazas como la ovalada plazuela de San Miguel y la del Parchís, junto al edificio Instituto Jovellanos, centro cultural cuya fachada principal da al templo del Sagrado Corazó o Iglesiona. Los Campinos, con la Iglesia de San Lorenzo, y el Paseo de Begoña constituyen uno de los puntos más emblemáticos de la villa, en el que encontramos el Teatro Jovellanos.

La Plaza del Seis de Agosto, muy próxima, delimitaba el casco urbano de Gijón a mediados del siglo pasado. La Plaza de Europa y el Parque Infantil suponen una continuación de esta plaza a través del Mercado del Sur.
Del siglo XIX es la Plaza de Toros, de estilo neomudéjar, al otro extremo de la ciudad; y del siglo XX, uno de los edificios más interesantes de Gijón: la Universidad Laboral, colosal edificio situado a las afueras, junto al actual campus universitario, que abrió sus puertas en 1948 y que sosprende por sus dimensiones, la riqueza de los materiales y sus modelos arquitectónicos clásicos.

Caminando por el Paseo del Muro, a lo largo de la bahía gijonesa, llegamos al extremo oriental, hasta la escultura de la Madre del emigrante, donde se disfruta de una magnífica panorámica de la Playa de San lorenzo. En esta zona de la ciudad, encontramos el Parque de Isabel la católica, el gran parque de Gijón, poblado por más de un centenar de especies de arbolado, un estanque repleto de aves acuáticas y pavos reales en libertad. Dentro del parque se encuentra el Parador Nacional del Molino Viejo, y a su lado el Estadio del Molinó. En las proximidades, el recinto de la Feria Internacional de Muestras, y el Museo del Pueblo de Asturias. Muy próxima, se encuentra la zona residencial de Somió, donde podemos visitar el Museo Evaristo Valle.
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