
Asturias, por su orografía y pluviometría es, probablemente, la región de España que cuenta con mayor número de lagos, lagunas y pozos, originados por manantiales, deshielos y agua de lluvias.
Los principales lagos asturianos se encuentran situados en los lugares más apartados de nuestra cordillera, motivo por el cual, su conocimiento se inicia con la actividad pastoril, ejercida desde tiempos inmemoriales y, la fugaz presencia de los cazadores en busca de piezas mayores.
Posteriormente, este conocimiento se ha visto ampliado gracias a la explotación minera que ha dado lugar a múltiples estudios geológicos, y a los valiosos conocimientos sobre accesibilidad aportados por los montañeros que han recorrido nuestra geografía.