
El arte Prerrománico asturiano se desarrolla entre los siglos VIII y X, que simbolizan el nacimiento y desarrollo de la Monarquía Asturiana. Las construcciones surgidas en el contexto de esta legendaria monarquía tienen reminiscencias del arte provincial del Bajo Imperio Romano y del arte visigodo, si bien se erigen como edificios con peculiar personalidad que experimentan una evolución única.